El Valle de Laciana Reserva de la Bioesfera

DESDE NUESTRO LUGAR DE ENCANTO Y RELAX HRAB TENEMOS OTRA RUTA PARA PODER DISFRUTAR

El Valle de Laciana se encuentra en el extremo norte de la provincia de León, situado a los pies de los Picos de Europa, en el espacio natural del Alto Sil. Esta comarca, declarada Reserva de La Biosfera, es una zona muy verde y montañosa que, junto a los valles de Luna, Babia y Omaña, conforman la mancomunidad llamada “Los Cuatro Valles”. En sus bosques aún habitan, en peligro de extinción, el oso ibérico y el urogallo.

Villablino, la capital de Laciana

Villablino es la capital de la comarca de Laciana y la localidad con más habitantes del valle (unos 9.300 aproximadamente).

La nueva población que se asentó en Villablino al abrigo de la minería, lo hizo en casas de nueva construcción, alrededor de la carretera principal que vertebra la villa.

Los principales picos del valle, como el Cornón (2.194m) y el Nevadín (2.077m), y disfrutar de las vistas panorámicas sobre la comarca de Laciana.Un espacio reservado para dar a conocer y preservar esta curiosa y singular especie de gallo (y gallina) salvaje que habita estos parajes desde tiempos inmemoriales. Su nombre deriva del peculiar canto que emite durante su celo, parecido al del “uro”, antepasado salvaje de los bóvidos domésticos. Una especie de ave huidiza difícil de contemplar que se encuentra en peligro de extinción, debido principalmente a su caza furtiva, la interrupción de su apareamiento (es una de las pocas ocasiones en las que se puede localizar y ver a este animal y se ofrece su observación de forma ilegal) y el cambio climático.

Desde el Centro de Interpretación del Urogallo parte la Vía Verde, una senda que discurre, a través de 6,5 km, por las vías de ferrocarril por las que viajó durante décadas el tren hullero, dedicado al transporte de carbón extraído de las minas más cercanas. Hoy, sin raíles desde hace tiempo, es un interesante camino bien señalizado que une los municipios de Caboalles de Arriba y Abajo, Villager, San Miguel y Villablino. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *